Alcanza para todos
MARIO TREJO

   (El poeta Jorge Boccanera escribió sobre su colega y compatriota Mario Trejo que es "una de las voces mayores de la literatura argentina", que además se aventuró en "distintas épocas de la producción poética hispanoamericana". Trejo, quien murió el 13 de mayo a los 86 años, constituía "un personaje irreverente, irónico, provocador, que hizo de la insolencia y la rebeldía un camino de vida fogoneado por un espíritu siempre joven y alerta, tan presto al diálogo como al debate". Con su obra "El uso de la palabra", obtuvo el premio Casa de las Américas en 1964.)

   Y entonó el poeta argentino Juan Gelman, sobre Mario Trejo, en la portada del diario Página/12 de Buenos Aires, el 18 de mayo de 2012:

   Enmudecía la tristeza cuando pasaba él y los sastres de la mezquindad huían. Entró en la habitación a la que nadie entra. Supo y vistió sin miedo harapos del amor, calles nocturnas en que celebración rima con soledad y cuerpos rebeldes a servidumbres contagiosas. En los despojos de la gracia puso su sí que arde en tiempos verdaderos. Castigó la despasión humana y cultivó los labios del jilguero. Brindó con Dios para que sepa que hay vacíos en la lengua y enigmas en los hilos donde se acuesta la poesía. En su fulgor deja encuentros posibles, incertidumbres de la libertad, compasiones de la imaginación.


   La poesía

Sí.
Porque sus labios nacen a la luz de mis ojos.

Cuando aparece su voz, su ritmo invulnerable, las cosas
le obedecen.
Sobre las miras adversarias, sobre el tedioso oficio de
temerle, están las voces sin reposo, las patrullas del
tiempo, las olas victoriosas.

Ciudadela de la oscura verdad que desampara al
hombre: yo soy tu prisionero y soy tu fugitivo.

¿Mi contraseña?
Ejercer tu silencio, solicitar tu estruendo.

Porque, ¿qué es entonces la poesía sino una fanática
consigna, una tensión entre los muertos y las profecías?


   El cantante, no la canción

Alegría de renacer
en el bostezo de lo leído:
rumor del mar espuma de poesía

Me rebelo
elijo el olvido
me resuelvo en locura
en rugidos de cuerpo

Miro el ruido del mar tautológico
y entre canción y cantante
elijo al cantante.


   Solicitud de clemencia

Yo sólo pido perdón
por haber besado las playas del Mar Rojo
haber visto las luces de Aqaba en el amanecer verde
haber tomado mate entre el humo de los asesinos
haber temblado ante el incesto
del pez piedra con las piedras
del sol con la belleza
de mis sueños con la realidad.

Yo sólo pido perdón
por haber inventado las montañas de Arabia Saudita


   Helena de Troya

Mira el cielo, apaga el sol con su mirada y luego sonríe
al mar. Su interés es olímpico y descansa en las leyes
delirantes del universo. Incómoda real: serían necesarias
otras dimensiones hasta dar contigo. Esta noche dormiré
sin ti y luego acataré los ritos de la historia.

 

   La Dama de Elche

De lejos llega la verdadera noche. Entre las mantas del
verano brillaban sus risas; de pronto, se detuvieron en la
mirada del solitario.
De lejos llega la verdadera historia. Ella se unió a él como
a la vida. Persiste, se adhiere a sus recuerdos, va dejando
de ser, desaparece.
Se convierte en su nombre.


   De puño y letra

Me doy por vencido.
La religión la mafia
la política y el fútbol
el ejército y la moda
mueven más gente que yo.

Son millones o pocos
pero totalmente decididos
al todo por el todo.
Yo sólo tengo que ver
con las pequeñas multitudes
de un cine de trasnoche
con la soledad de los jugadores
que ofician una partida de ajedrez
con la tibieza de algunos mujeres.

Leo
vuelvo a ver una vieja película
hago noche en Coltrane
y estiro el brazo y acaricio a mi bella
que fuma y ahora me convida.

                            a Michelle y
                           Gato Barbieri

 

(De "El uso de la palabra, antología personal", con prólogo de Alberto Cousté, Musarisca poesía, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1999.)   

 
 
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