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SUSANA THÉNON
a tientas por el mundo angosto corredor bajo el remolino llamado dios átame a tus flores asegúrame con piedras a tu noche de párpados rotos
búscame con fuego estoy en tu rincón bajo el polvo estoy en tu bolsillo dame la mano
sofócame en tu bosque de sangre secuéstrame con espada de agua
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Si te odiara, el mundo no se inmutaría: nunca el mundo se ensaña con los que odian. En cambio te amo y todo es catástrofe alrededor: las voces, las manos, los rostros, todos quieren apedrearnos.
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Poblaré de ti mi cielo vacío te ataré con hierbas a mis manos, con luz a mi alta sombra, a mi sombra asesina de alegría. Entonces volverá el tiempo a caminar, y morirá la tarde funesta que está clavada en el alma como una estrella de sangre y nieve. Inexorablemente correré a tus moradas hasta librarme del pasado cuerpo, del despojo innoble que nos separa. Te encontraré -lo supimos siempre- sin ojos, sin palabras, como una joven flor doblega a las ruinas.
(De "La morada imposible", edición a cargo de Ana M. Barrenechea y María Negroni, Corregidor, Buenos Aires, 2004).
ISAAC FELIPE AZOFEIFA
b
Hoy no has venido al parque.
Podría ponerme a recoger del suelo la luz desorientada y sin objeto que ha caído en tu banco.
Para qué voy a hablar si no está tu silencio. Para qué he de mirar sin tu mirada.
Y este reloj del corazón que espera golpeando y doliendo.
ch
Qué manojo de rosas olvidadas. Qué tibia pluma y mansa luz tu cuerpo como un árbol, como un árbol gritando, con tanto poro abierto, con tanta sangre en olas dulces elevándose. Oh, sagrado torrente del naufragio. Cómo amaría perderme y encontrarte.
VI
¿Tú me dejas aquí o partes conmigo? ¿Estoy dentro de ti o es que me llamas? ¿Vives única en mí o encuentro el mundo en ti, contigo?
El orden de las cosas en que te amo, ¿dónde empieza o acaba? Ahora está el silencio aposentado en la rosa del aire y un árbol cerca trina entre los pájaros para asombrar tu sueño, ¿o es mi sueño?
¿Es esta una prisión o acaso el vasto cielo empieza aquí donde tus pies tocan juntos la tierra, o es la luna?
De pronto entro en la luz en que ya habito y mis ojos se encuentran con tu frente. Busco salir de ti y te llevo dentro de mí, sin encontrarte. Sin cómo, dónde o cuándo.
Ciego en la luz con mi mirada abierta a tanta multitud de ti que ando extraviado en la noche en la mitad del día.
(De "Veinticuatro poetas latinoamericanos", antología de poesía para nuevos lectores coordinada por el CERLALC. Editor responsable: CIDCLI, México, dirección de Patricia van Rhijn, Coedición Latinoamericana, México, 1997).
ESTHER DE CÁCERES
No pasarás por el camino
No pasarás por el camino a la hora en que mis ojos te buscan, cuando los pájaros vagabundos se van de la tarde y llora en la noche mi voz.
Mi corazón te esperará en la puerta de los días ¡pero no llegarás! ¡Y ha de cerrarse la oración en mi soledad!
¡No pasarás por el camino! Pero yo he de esperarte otra vez, cuando los pájaros vagabundos se van de la tarde y llora en la noche mi voz...
Porque me traían tu sueño
Porque me traían tu sueño Yo amé los cielos de la tarde Y los árboles solos.
Y amé los mares en el alba Y las barcas abandonadas, Porque en ellas iba encontrando Tu recuerdo!
Ya sin los cielos de la tarde Ni los mares del alba Te tengo! Libre de las imágenes Te tengo!
Porque ahora te amo En esta soledad mía Sin recuerdos.
JORGE ARBELECHE
Y aunque no seamos ni jóvenes ni bellos
y aunque no seamos ni jóvenes ni bellos me gusta apacentar t mirada cansada tras los lentes descubrirte rincones en la piel y acariciarte la barriga la sombra el hueso la fatiga no admito otra metáfora: tu cuerpo por donde escucho el aire la vida me parece tan clara tan simple tan de veras tan rebosante de lo que amamos y lo que desamamos tan rica de mí de ti de los que fueron y de los que somos tan llena
de ese miedo de no sabernos libres y de sabernos tristes todo lo entiendo cuando siento tu costado latir a mi costado aunque no sepa si es el mismo o es nuevo este nuevo juego de la vida me desensillo bullo salto invado tus esquinas reclamo tu lugar en el aire y en mi almohada desato las hogueras inauguro rituales de garra y de caricia atravieso la transparencia el humo la ceguera la sed el grito el agua el río desmadrado y me hundo en la búsqueda y emerjo y me hundo en la búsqueda y emerjo
(De "Antología Plural de la Poesía Uruguaya del Siglo XX, estudio preliminar, selección y notas de Washington Benavides, Rafael Courtouisie y Sylvia Lago, Seix Barral, Montevideo, 1996).
EDGAR BAYLEY
2
ninguna soledad existe ningún eco de los ojos unidos sobre las manos los nombres para sostener lo mejor de cada uno
tu evidencia prolonga la tierra tus labios halagan el sobresalto tu alegría tu tristeza extreman la libertad de los refugios tus puertas han desplegado sus molinos vivientes tus palabras guardan para todos el hábito de las pupilas esta noche te rodea como el curso de un río
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a cuanto hemos vivido los cuerpos oponen sus últimas páginas al pasar los hábitos de tu nombre se inclinan sobre mi boca y todas las ventanas respiran cuando nacemos cada noche duramos en torno a nuestros brazos comienzan las palabras a cada seducción de los cabellos nacemos en la calle en el humo de las risas nuestro amor atraviesa las alas de los días festivos
(De "Obras", con presentación de Francisco Madariaga y prólogo de Rodolfo Alonso, edición de Julia Saltzmann, revisión y estudio preliminar de Daniel Freidemberg, Grijalbo Mondadori, Buenos Aires, 1999).
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